La actualización de la economía humana

lalanneAndrés Lalanne conoció al CLAEH en dictadura. Era estudiante todavía. En esa época estaba por culminar la carrera de Ingeniería Química. Tenía menos de 30 años y el CLAEH era un lugar donde encontrarse con personas con inquietudes comunes, un centro de pensamiento independiente del régimen. Luego se asoció y empezó a participar como simpatizante.


—¿Nunca dejó el CLAEH en todos estos años?

—Nunca. Pero mi primer trabajo profesional fue la dirección del Instituto Universitario por los años 2001 y 2002, así que tengo muchos más años de voluntario que de funcionario. Como voluntario estuve en varios cargos del Consejo Directivo en funciones de política institucional, no relacionadas con la gestión diaria.

—¿Cuáles son sus objetivos para esta gestión que inició?

—El CLAEH es una institución creada para impulsar el desarrollo de la sociedad, el desarrollo en lo individual y en lo colectivo, en lo material y en lo espiritual, mediante la investigación, la formación de las personas y la intervención en proyectos de interés social. Por eso entendemos que el CLAEH está perfectamente representado cuando hace trabajos en el área social o cuando forma personas en su actividad universitaria. En todas esas actividades tiene que estar de alguna forma reflejada la singularidad de la institución.

Nosotros hemos tomado una definición en cuanto a lo que queremos ser como universidad, la llamamos universidad de nuevo tipo. Quiere decir que no queremos ser una universidad más, sino una universidad singular que en todo lo que hace respete y promueva ese pensamiento y esos valores.

—Cuando habla de "ese pensamiento y esos valores", ¿se refiere al pensamiento y valores del movimiento Economía y Humanismo? ¿Cómo se actualiza o cómo renace este pensamiento en este tiempo?

—Hay una historia de Economía y Humanismo en el mundo que nosotros hemos conocido fragmentariamente, a través de libros, de revistas, de viajeros e intercambios, que de alguna manera tuvo su impacto en varios lugares pero con distintas formas de expresión. En estos últimos años hemos tratado de recuperar los vínculos con esos centros. Y desde hace tres años fuimos elegidos para coordinar la Red de Economía Humana en América Latina, que es parte de la Red Internacional por la Economía Humana y se conecta con las redes de África, Asia y Europa.

—¿Cuáles son las premisas de la economía humana?


—La economía humana, en primer lugar, no es estrictamente economía. Es una expresión que quiere decir que la actividad social, la actividad política, la actividad que se desarrolla en los distintos planos de la cultura y de la economía, deben estar centradas en las personas, en los hombres y mujeres concretos. No somos los únicos que postulamos esto, pero nosotros lo hacemos con una visión que reconoce un origen en la doctrina social de la Iglesia Católica, aunque el CLAEH no tiene una adscripción eclesial ni religiosa, es una institución laica. De esas raíces provienen varios principios como el de solidaridad, de búsqueda del bien común, de subsidiariedad. Por este último, no esperamos que todo lo haga el Estado, sino que las cosas se tienen que resolver en el nivel más bajo que se pueda en términos de jerarquía de gobierno.

Otra característica es que lo que hacemos en materia de investigación y de intervención social siempre se hace junto con la gente, no se hace desde la cátedra o desde la academia, se hace en el trabajo de campo junto con los involucrados. La Economía Humana es una concepción que rechaza el elitismo.

Pero no hay una única forma de pertenecer a esta Red de Economía Humana, se pertenece por convicciones comunes, respetando las distintas maneras en que cada grupo de personas se organiza. Puede ser una ONG tradicional o, como en el caso nuestro, un instituto universitario. Y pueden ser también personas no organizadas que procuran orientarse por esta forma de pensar y actuar. Es una red, como hoy se concibe una red, más que un movimiento.

—¿Su idea es que esta concepción sea el distintivo del Instituto Universitario?


—Sí, primero lo tenemos que comunicar bien, tienen que ser conocidos los valores, los principios. No le vamos a pedir a nadie que se afilie de alguna forma, pero sí que lo conozca y que lo respete, que respete estos valores, que conozca el pensamiento y que de alguna forma lo transmita en su actividad.

Por eso nos preocupa la formación docente. Ese es un capítulo nuevo, porque hemos ido captando docentes que son muy buenos en su disciplina, pero que no necesariamente conocían el CLAEH. Y queremos, obviamente respetando la libertad de pensamiento, que lo conozcan y que sepan en qué institución están.

No se trata simplemente de recordar lo que se dijo, sino de actualizarlo y referirlo a las situaciones de hoy. Y en ese sentido construir un pensamiento en clave de economía humana en las cosas que hacemos. Por eso me parece magnífico lo que se hace en nuestra Facultad de Medicina con el tema del humanismo médico. Porque eso está fuera de la tradición de Economía y Humanismo. Entonces ¿qué implica esto en la cultura? porque tenemos una Facultad de la Cultura. Tenemos que construir un discurso coherente con la tradición pero que sirva para hoy.

—¿CLAEH va rumbo a convertirse en universidad?


—El proyecto de convertir el CLAEH en una universidad es una decisión que está ya tomada. Hay que tener en cuenta que hoy en día, siendo una asociación civil, es al mismo tiempo un instituto universitario. O sea que nosotros tenemos una actividad universitaria importante, reconocida en el medio. Queremos convertimos en universidad también porque creemos que fortalecería mucho la imagen del CLAEH ya que el público no entiende muy bien qué es un instituto universitario. Y además porque queremos crecer. No queremos ser una institución grande, creemos que el tema de la escala nos podría traer algunos problemas que hoy resolvemos justamente por el hecho de ser una institución relativamente pequeña. El CLAEH es complejo y no lo queremos complejizar más. Aunque posiblemente en los próximos años crearemos alguna otra facultad.

—¿Ya está pensado en qué área?

—Lo más razonable, a mi juicio, sería que fuera un área relacionada con las ciencias sociales. Tenemos un germen que podrían ser los posgrados en Educación y en Salud. Hemos perdido otras áreas complementarias como políticas sociales, temas de gobierno y de integración regional que teníamos, pero creemos que alguna facultad que se ocupe de estas temáticas con una mención de esto que llamamos economía humana tendría que ser lo primero que tenemos pensar para los próximos años.

 

AddThis Social Bookmark Button
CULTURA
DERECHO
MEDICINA
EDUCACIONb
POSGRADOS
AREAS
CAMPUS
BIBLIOTECAS
PUBLICACIONES
fb ytbe twit

 

timbo anii banner most-unesco tapa C105 banner intervencion